lunes, 17 de noviembre de 2008
Vacaciones Tecnológicas
El otro día tuve una idea para una fábula. Bueno, no sé si se llama fábula a este tipo de historias porque sé que se llaman así cuando los animales hablan, pero no sé sobre las cosas inanimadas, lo mismo tienen otro nombre. En fin, que andaba de vuelta de algún sitio del centro hacia mi casa y todo el mundo con el que me crucé en 10 minutos iba pegado al móvil. Así que, cerca de la biblioteca me vino la historia de un móvil, que perteneciera a un gran empresario de estos que están todo el día colgados al teléfono, que decide que necesita unas vacaciones y empieza a no funcionar. Vamos, a cortarse a mitad llamada, a conectarse solo a Internet subiendo el gasto mensual a una burrada, enviando mensajes vacíos a todo el listado de contactos, bajándose solo politonos chungos y bobadas de esas que suenan cuando llamas a la gente. Naturalmente, esto se lo comenta a sus demás amigos móviles porque ellos pueden hacer eso a través de su conexión por satélite. Con lo que, al final el empresario acaba totalmente desquiciado y tirando el movil por la ventana de su piso super alto del rascacielos de los empresarios. Ahora viene una imagen en contrapicado del móvil cayendo hacia la calle, donde cae encima de un coche que lleva colchones o algodón o algo así para que el móvil se salve. Porque, claro, siendo un libro para niños tendría que ser fundamentalmente ilustraciones. Entonces el empresario vuelve a casa sin móvil, y habla por fin con su mujer de algo importante, y juega con sus hijos y decide que se van a tomar unas buenas vacaciones y se convierte en un hombre mucho más feliz (naturalmente). Y el móvil acaba abandonado en la esquina de un almacén, relajado por primera vez desde que empezara a existir, felizmente en paro. Y los demás móviles, tras oír la historia de su compañero, empiezan a volver un caos el mundo para ellos también poder tener vacaciones – hasta que se llega a un justo medio entre la humanidad y la telefonía para usarse solo en su justa medida. Aunque esta última parte, creo que sería demasiado complicada para la mayor parte de niños. Además, es una saga que admite segundas partes; porque seguro que los ascensores, coches, ordenadores, mp3 y demás también tienen ganas de vacaciones.
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