martes, 1 de febrero de 2011

A tientas

Hay lugares que replican,
en los que no puedes escapar de los pasos
que imaginaste frente a ti
aquellos que creías borrados en los trazos del tiempo.
Espacios que son tiempo,
la burbuja donde el blanco y negro se teñía de color.
Es cuando uno descubre que la imaginación
es la prenda de ropa que más pesaba
cuando la superficie asoma fuera de alcance.

Pero esos lugares están deshabitados.
En realidad el planeta rebosa humanidad.
La mitad son individuos que circulan sobre sus satélites inmóviles
reyes de sus castillos de papel.
La otra mitad errantes perdidos, estrellas sin cielo,
creyentes de libros vacíos.
Naciones en lucha, atravesados por surcos plateados,
caracoles sobre el asfalto
rebaños de hojas secas.

Vivo en el ocaso de tu mediodía.
Llevo a mis hermanos atados a la espalda,
y el resto de cuerpos moribundos permanece a un lado del camino.
El deber es una inevitabilidad del ser humano.
Elije tus batallas con cuidado,
uno se rinde sólo a tientas,
y las cabezas se cortan de rodillas.

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