lunes, 20 de junio de 2011
Exorcismo
Escribir es mi exorcismo, como tú conoces el tuyo. Y es que cuando escribo puedo ser menos yo y más otro, ese que querría ser. Puedo describir las batallas que he perdido y hacer la derrota más bella con palabras. Aunque sea pérdida, se convierte en fábula. Y puedo coger las acciones que nunca acometí, y llevarlas en el brazo como una lanza – hablar esas palabras mudas, esos movimientos ciegos, esas miradas huidizas. Puedo imaginar un cuerpo diferente al que tengo. Construir mi tacto como la telaraña de una diosa mitológica. Me dices que no, que hay que escribir aquello que trasciende al uno, construir lo que es una pequeña parte de todos. Pero no conozco mayor pérdida que no poder escribir mis yo y que tú nunca me leas.
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