lunes, 7 de septiembre de 2009
Yo Tampoco
En algún lugar de la habitación suena el tic tac de un reloj pero no consigo despegarme de la cama. He empezado a perder formas, y cada uno de los confines de mi cuerpo se desarticula en una especie de masa uniforme. Hace días que no me puedo poner de pie y me pregunto qué aspecto tendría si me mirara al espejo. Pero no intento incorporarme porque no puedo tocar en qué estado está mi rostro y tengo miedo de que se me caigan los ojos. Por ahora, ver el techo de la habitación me da una cierta felicidad. La luz de la ventana cambia de ángulo según la hora del día. Veo las sombras y me divierto imaginando qué es cada una. Un coche, el camión de la basura, una paloma, una nube. Cerrar los ojos para dormir, abrir los ojos para despertar. Así creo que sé que aún estoy viva. Aunque, a decir verdad, yo tampoco me leo.
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1 comentario:
Pasaba por aquí a saludar simplemente, yo te leo, ya te lo he confesado :P
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