jueves, 22 de octubre de 2009

Gatos callejeros

Hay bruma entre farola y farola, las calles están resbaladizas y el sudor del metal es frío al tacto. Dicen que viene el invierno, pero yo tengo calor. He venido hasta aquí caminando, y cada respiración dejaba una pequeña nube plateada a su paso. Las suelas de mis zapatos apenas hacen ruido sobre los adoquines. Ha pasado un taxi con la luz verde encendida hace unos minutos, rebajando la velocidad al pasar a mi lado, pero salvo el conductor y un par de gatos callejeros, no parece que haya ningún otro ser vivo en la calle. Lo prefiero así. Busco a alguien igual de solitario que yo. Estoy aquí para matarle.

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