Se rompe contra el suelo, como vidrio
como algo que no puedes volver a reconstruir
el golpeo es un traqueteo constante, un latido, un parecer
una cadena con eslabones, transmisiones y candado que se arrastra con el andar.
No es una pregunta sino una afirmación,
todo movimiento es pulsación
toda intuición es racionalista
epistemológicamente.
El crujido se hace más agudo,
más mudo, más transparente.
En algunos instantes, largos como tiburones
ya no se escucha nada.
Palabras entrehabladas, murmuradas, respiradas
esas que son cuerpos vacíos, que flotan como pompas de jabón
construidas con el material que hinche los huesos de los pájaros.
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