Ese día se borraron los nombres de todas las calles
Los sitios eran anónimos, los lugares estaban por delimitar.
El sol salió frente a mí y mi sombra se alargaba a mi espalda.
Olvidé lo que buscaba y enmudecieron las palabras
la velocidad se volvió blanda, descuidó sus dimensiones
regresó a las pautas que se creían perdidas.
Ese día el cielo era plateado y las nubes se suspendían en el aire,
las civilizaciones eran fábulas y el individuo un ser solitario,
insigne razón, pensamiento puro, teoría científica.
Una órbita que se colapsa sobre sí misma.
El narrador, el músico, el artista de lo indivisible.
Ese día no había que conocer, no había nada que necesitara ser compartido
los hechos eran inacción, el envés de la diligencia.
Ese día atardecía longitudinalmente y dejamos de pensar que merecíamos algo mejor.
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