Vi enterrar mis sueños uno a uno
bajo la tierra seca y parca,
arrebatada en el viento como nieve parda.
Escuché voces hablar
tras los vidrios, bajo el suelo
un montón de palabras alineadas
tantos juicios como personas,
minúsculo ejército en lucha,
continuo devenir en duelo.
Alimento los vacíos con agua
con aquello que nunca se puede domesticar
y hay lugares soleados que aspean frente a mis ojos
hacia el horizonte
y desfilan animales de todos los colores
danzando bajo la luna.
Pero no llueve, ni truena, ni nada.
Tan solo una espera
frugalidad y tiempo
y bajo la tierra algo se remueve
si no en esta estación, en la siguiente.
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