martes, 9 de diciembre de 2008

No hay nada que decir, pero a veces decir cosas porque sí duele menos que no decir nada

Muchas veces me han preguntado los estudiantes que en qué pienso, si en inglés o en español. Y yo tengo que decirles que no pienso en nada. Es completamente cierto. Pienso en pensamientos y luego, si quiero expresarlos, intento encontrar palabras que los enjaulen y describan de un modo más o menos cercano. Escribir un blog ha convertido mi modo de pensar en algo diferente. Cuando veo cosas que me parecen interesantes, pienso en como las definiría, en vez de simplemente recibirlas y reaccionar ante ellas. Es curioso. Me veo haciendo un monólogo interior numerosas veces donde antes no recuerdo nunca haberme hablado a mí misma en palabras. Tengo como diferentes líneas de pensamiento: la banda sonora, las palabras en formato descriptivo que limitan una parte de lo que pasa por mi cabeza y las emociones que no se describen con palabras. Es como ser ligeramente esquizofrénica sin poder controlarlo. Cuando llevo al límite la descripción por palabras es como si mi mente se quedara en blanco y volviera al modo primitivo de pensar, sin necesidad de limitarme por conceptos. Está bien tocar los límites a veces.

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