martes, 27 de julio de 2010

Y cada día es como un rompecabezas

Pregunto si lo que tocamos se contamina
o si son solo partículas que se trenzan sobre la piel en continuo movimiento.
Flotando entre destellos y sombras.
Las calles están llenas de espectros, tras las miradas se sostienen cadenas
sueños despedazados en pequeñas piezas que recomponer,
tacto disuelto en el vacío.
Los secretos crecen dentro de cada uno como orquídeas
sus raíces desbordadas en cada extremidad,
en la boca, en las palabras, en el exhalar.
Ensordecidos por nuestra propia voz, nuestro propio veneno.
El tiempo es líquido
cada impresión creando una onda, cada onda tocándose inevitablemente
quién hubiera sabido que todo está ligado al final
si dijiste que el final no cambiaba nada.
Con cada paso que das agrandas el camino que te aleja de mí.
‘Ya no soy quien solía ser’ canturrean en un rincón,
dándole cuerpo a palabras no vocalizadas
abriendo caparazones con un descorchador
agujereando el asfalto que ha visto cambiar tantas veces la misma ciudad.
Y cada día es como un rompecabezas
tenemos las piezas, pero nunca nos dijeron cuál era la solución
podemos cruzarnos en la calle sin vernos
o mirar el mismo cielo a la vez a cientos de millas de distancia.
Pregunto si el cóncavo del cielo refleja nuestros cuerpos
heridos y desfigurados, figuras en el circo que es este lugar.
Si lo que tocamos se profana,
si queda algo por mancillar,
si las ondas del tiempo siempre han de desplazarse hacia fuera
o si es posible navegar entre recuerdos juntos.
La canción muda en un ligero crepitar de aguja.
Porque un pensamiento no manifestado es como si nunca hubiera existido.

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