lunes, 11 de abril de 2011

Los libros no se prestan

Los libros no se prestan
Los tesoros sólo cuentan si están escondidos.
Y los libros se regalan, como se comparte
el último trozo del postre que más deseas.
Hoy ya nadie construye castillos
solo pisos alineados, con muebles prefabricados
unos moldes donde encajar.
No sabemos tejer telarañas
ni nadar contracorriente hasta morir de fatiga.
Ordenamos lo anárquico
por un desorden más estructurado.
Es curioso,
acabamos convertidos en la peor versión
de quien queríamos ser.
Nos encerramos entre cuatro paredes,
reducimos nuestros sueños a la realidad,
olvidamos. Y desaparecemos.
Sólo sabemos escribir libros y esconder tesoros.
Algunos, y sólo algunos.

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