viernes, 29 de julio de 2011

Órbitas y un amanecer

Estoy llena de días y noches,
descubro las historias por sus vacíos
me reconozco en aquellos objetos que fueron silencio.

Circulo la primera rotación,
el amanecer rompe sus ocres sobre la arena.
Los colores siempre han sido sólo una ilusión
y las palabras una forma de fe.
Dices que desaprendes
que el cambio consiste en volver a sorprenderse,
las formas siempre se pueden representar en diferentes planos.

Porque todo lo hecho, ha sido ya actuado.
Todas las canciones ya escritas,
los deseos ya disueltos.
Porque somos planetas, orbitando perezosamente,
atrayendo satélites a cada tierra
resistiendo estoicamente en nuestra suficiencia.

La narración empieza y acaba en uno mismo
y la decepción es sólo un reflejo
visto con el desapego de la inconsciencia.
El espacio vacío no es aquél que está entre nosotros,
rebosante de elementos, gases y sombras,
sino lo inimaginable – lo que está más allá.
Inasible.

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