domingo, 3 de julio de 2011

Sumergido

A cada lado del cable hay personas amontonadas
Unas luchan por sus convicciones,
- segmentar, definir y explicar es más fácil así –;
las que buscan siempre lo ajeno enfrente,
unas respuestas que se encuentran en aquello
que descifran de manera diferente los demás.

En todos los pasillos hay puertas cerradas
y la luz que proviene de la rendija a nuestros pies
atraviesa los pasos como cuchillos.

Y la tormenta siempre está en otra parte.
Sobre la cima de aquella montaña
con sus nubes absurdamente incandescentes en la oscuridad
y los rayos mudos que se esparcen en horizontal sobre el horizonte.
La noche es tranquila aquí.
Y el cable se ha transformado en un valle,
- las certezas tiene una extraña manera de construir murallas –
las personas se han plegado, el pasillo ha desaparecido.
Las batallas son algo íntimo e instintivo.

Todos los libros donde me he sumergido han dejado trazos sobre mi piel.
Y el suelo es el trono de los soñadores.

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