miércoles, 21 de diciembre de 2011

Tres monstruos en una farola


Y a veces pienso que ojalá pudiera juntar todas esas frases que brillan entre las palabras de millones en un mismo sitio y construir el discurso perfecto. O arrancar los cachos de canciones que dan magia a una música manida y repetida, para hacer el tema perfecto. O conjugar en una sola persona todas las cosas que admiro de muchos pequeños individuos que tienen momentos y gestos de luminosidad entre nuestra mayoría mediocre. Supongo que eso mismo pensó Victor Frankenstein cuando creó a su criatura. La Idea impecable e irreprochable nunca puede existir. Al final, cargados con nuestras historias, sueños, deseos y experiencias, cada uno derivaría en una cosa diferente. Tu perfección es mi monstruo. 

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