Creo que lo que hace únicas a las personas son sus secretos. Esas pequeñas cosas que nunca podrán acabar de expresar a nadie. Cualquier persona es especial y única por estos momentos. Por la comunión total con la naturaleza durante un segundo en la adolescencia. Por sus secretos deseos por una pasión desbocada. Por la incandescencia de un acto insignificante cuando era un crío. Son sensaciones internas, mágicas, inexplicables. Es el mundo que te pertenece sólo a ti. El que te separa, inevitablemente, de los demás. Tus secretos y tus deseos.
No obstante, pienso que tenemos demasiada capacidad de sentirnos especiales. No creo que la mayoría de la gente tengamos nada en particular que ofrecer al mundo. Venimos y vamos, y es más probable que lo que dejemos sea algo negativo que positivo. Sólo hay un puñado de gente que realmente marca una diferencia, o simplemente que sean buenas personas de verdad, que tras su vida, dejen cosas buenas tras suyo. Me sorprende la capacidad que tenemos todos, yo, de pensar que tenemos algo exclusivo o distintivo cuando creo que casi ninguno brilla por nada en especial.
Our curse and our blesing ammount to the same thing. Nothing.
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