Hoy me he encontrado un sello de Franco en el suelo. No pensaba empezar el blog así, pero creo que es algo muy curioso. Un sello de dos pesetas, de color rosa, delante del mercado de Mossen Sorell. No es algo común. ¿Por qué alguien tendría un sello de Franco encima? ¿Y cómo lo perdería? Se me ocurren muchas opciones viables. Alguien que la haya dejado adrede y estuviera esperando, a ver quien lo reconociera y lo recogiera me mola. Hay un bar de abuelos delante; a lo mejor estaba allí el dueño original, con un quinto y tapa o quiza con un vermuth, esperando. Como si tuviera toda la vida por delante.
Pero de lo que quería hablar es de otra cosa. Es de la piscina, de hecho. Estaba nadando, intentando flotar sobre el agua, como siempre que me flipo mientras hago largos y me vino a la cabeza la primera vez que me bañé. No la recuerdo. Vamos, pensé que la habia recordado, pero lo que me vino a la mente era una imagen de mi en una foto de cuando era pequeña, con la burbuja y el bikini, y su consiguiente colección de sensaciones. Pero no era real. Hay un montón de recuerdos que he creado a través de imagenes a posteriori que no son la memoria cierta de las cosas que me han pasado. Es una locura lo que puede hacer el cerebro. Y despues de mi rato en el agua entraba una clase de niños a la piscina. Y pensé que, si alguna vez tenía hijos, lo que me molaría sería poder mirarles a los ojos y decirles: "concentrate en recordar este momento" . Cuando se fueran a bañar por primera vez, o cuando tuvieran uno de esos días maravillosos, o cuando se fueran por primera vez de acampada. Pero sé que un niño nunca escucharía a un adulto así - porque, al fin y al cabo, la vida de un niño se reduce a su momento actual, a su conocimiento en ese momento. Y la de un adulto tambien, solo que de un modo más coaccionado.
Total, que no era nada importante. Una rayada bajo el agua. Porque te das cuenta de la importancia de las cosas cuando las has perdido.
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