sábado, 4 de abril de 2009

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‘Hoy he tirado mis pensamientos’. Pensé en hacerlo por la ventana, porque quedaba más poético, pero podrían hacer daño a alguien al caer, así que los puse en una bolsa de plástico cualquiera y las llevé al contenedor. Vamos, que ni siquiera contemplé la opción de reciclarlos. Unos días después me encontré a un vagabundo que llevaba mis pensamientos. Se ve que los había cogido de la basura, antes de que se los llevara el camión, y se había adueñado de ellos. Al fin y al cabo, no pertenecían a nadie una vez desechados. ‘Esos pensamientos no te servirán de nada’ le dije, cuando los reconocí. ‘No te equivoques, estos pensamientos son diferentes porque yo soy una persona distinta, y con estos pensamientos puedo hacer multitud de cosas que están aún por ver e ir a sitios que aún están por descubrir’ respondió. Levanté los hombros y apreté los labios. No se lo podía discutir porque sería como argüir con uno mismo, y eso nunca lleva a ninguna parte.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es bien!!!, es bien!!!.